Fotografía de César Cerón
miércoles, 28 de enero de 2015
COMUNIÓN PAGANA.
Cada verano se repetía la misma historia: los niños, los
jóvenes, los adolescentes… cambiaban de hábitat durante dos o tres meses.
Abandonaban su condición de mamíferos terrestres para volver a su pasado
anfibio. Regresaban al mismo elemento que hace miles de millones de años vio
germinar los primeros rastros de vida en este planeta. Y, así, mediante aquella
mística comunión pagana, iban alejándose poco a poco, para no regresar jamás,
de su infancia y de su juventud. Verano a verano, sin saberlo, el agua los iría
acercando hasta la edad adulta. Su juventud se perdería en los fondos azules de
los mares de su vida. Y así ocurriría hasta que, inevitablemente, toda la
historia de la evolución completara la metáfora de su recorrido en el cuerpo de
cada uno de aquellos muchachos y de cada una de aquellas muchachas.
viernes, 19 de diciembre de 2014
YA NO HAY NIÑOS JUGANDO BAJO EL AGUA.
La Tierra se mueve. Nuestro planeta crece y se
transforma. Nada permanece, ¿recuerdas las palabras de Heráclito? Hace tan sólo
un rato, este pueblo quedaba por encima del nivel del mar. La tierra estaba
seca y los niños levantaban nubes de polvo jugando al balón o saltando a la
comba. Y ahora, fíjate: todo eso ha desaparecido. Se lo ha llevado la
corriente. Ya no hay niños jugando bajo el agua. Es curioso, ¿verdad que sí? Ya
no hay tierra seca ni nubes de polvo bajo el agua, aunque estaban allí hace tan
sólo un instante. Yo los he visto. Y es curioso…
Fotografía de César Cerón.
Fotografía de César Cerón.
martes, 18 de marzo de 2014
ÚTERO INFINITO
Aquel pequeño lo tenía decidido: jamás saldría de allí. Nunca nacería. Sólo flotaría en la inmensidad de aquel infinito saco de líquido amniótico. Se perdería en las oscuras aguas de su universo uterino, espacio elemental a la altura del más grande de los océanos, descendiendo hasta las oscuras fosas placentarias donde nunca llega la luz. Y así, mezclándose con las criaturas abisales que habitan en lo más profundo de los mares femeninos, sería inmortal. Porque los que no nacen, los que nunca alcanzan la superficie, tampoco pueden morir.
Fotografía de César Cerón
jueves, 6 de febrero de 2014
REALIDAD CURVA
—Mis ojos están perfectamente bien, señorita.
—Pero, ¿cómo van a estar bien? ¡Usted ve las cosas torcidas! ¿No se da cuenta?
—Pues qué quiere que le diga… Tal vez sí, lo veo todo un poco torcido, pero es que a mí me gusta ver las cosas así. ¿Qué tiene de malo? ¡Son mis ojos, al fin y al cabo! ¡Soy yo quien debería estar preocupado! Y no lo estoy. Además, ¿nunca ha pensado en lo malo que puede llegar a ser ver las cosas demasiado rectas? ¡La vida es una curva! ¿Por qué empecinarse en mirarlo todo de forma recta?
—Pero, ¿cómo van a estar bien? ¡Usted ve las cosas torcidas! ¿No se da cuenta?
—Pues qué quiere que le diga… Tal vez sí, lo veo todo un poco torcido, pero es que a mí me gusta ver las cosas así. ¿Qué tiene de malo? ¡Son mis ojos, al fin y al cabo! ¡Soy yo quien debería estar preocupado! Y no lo estoy. Además, ¿nunca ha pensado en lo malo que puede llegar a ser ver las cosas demasiado rectas? ¡La vida es una curva! ¿Por qué empecinarse en mirarlo todo de forma recta?
Fotografía de César Cerón
Texto inspirado en el poema PERSONAS CURVAS, de Jesús Lizano.
martes, 18 de junio de 2013
AIRE, VERSOS, MATERIA Y SEXO
I
El aire que respiras,
sin saberlo,
es el mismo
que alimenta
los poemas
y los sueños;
la materia prima
de los versos;
el recipiente infinito
donde se mueven
y se tocan
nuestros cuerpos.
Aire y versos.
Materia y sexo.
No habrá día,
mientras haya vida,
en que quiera
prescindir
de todos ellos.
II
Cuando
me quedo
a solas
con mis
pensamientos,
escuchando
las voces
que retumban
en mi cabeza,
saco fuerzas
de flaqueza
para escribir
tu nombre
en cada losa
y, así,
acariciando
el trazo
de cada letra,
convertir
tu ausencia
en la esperanza
de mi paciencia.
III
Sentado
sobre el suelo,
buscando
una mirada
entre las piedras,
la casa
convertida
en arena
y las calles,
y las noches,
y las cervezas,
en las paredes
de mi sala
de espera.
El aire que respiras,
sin saberlo,
es el mismo
que alimenta
los poemas
y los sueños;
la materia prima
de los versos;
el recipiente infinito
donde se mueven
y se tocan
nuestros cuerpos.
Aire y versos.
Materia y sexo.
No habrá día,
mientras haya vida,
en que quiera
prescindir
de todos ellos.
II
Cuando
me quedo
a solas
con mis
pensamientos,
escuchando
las voces
que retumban
en mi cabeza,
saco fuerzas
de flaqueza
para escribir
tu nombre
en cada losa
y, así,
acariciando
el trazo
de cada letra,
convertir
tu ausencia
en la esperanza
de mi paciencia.
III
Sentado
sobre el suelo,
buscando
una mirada
entre las piedras,
la casa
convertida
en arena
y las calles,
y las noches,
y las cervezas,
en las paredes
de mi sala
de espera.
sábado, 30 de marzo de 2013
CARICIAS Y TATUAJES
FOTOGRAFÍA: Estefanía Molina
TEXTO ORIGINAL: Publicado en el blog ENHEBRADOS. http://enhebrados.blogspot.com.es/2013/03/caricias-y-tatuajes.html
Los tatuajes se dibujan bajo la piel para que puedan verse sobre ella. Las caricias, en cambio, ocurren sobre la piel pero los dibujos que trazan sólo se ven en nuestro interior.
Los tatuajes duelen cuando llegan y, la mayoría de las veces, llegan cuando los llamamos. Pero las caricias sólo duelen cuando se van para siempre. Y se van para siempre, sin remedio, como la muerte, aunque no queramos que su marcha llegue nunca. Y es la muerte, precisamente, quien se lleva para siempre todas las caricias.
El tatuaje es, sobre todo, algo físico. Tinta, agujas, motores, piel, manos, metal… Una parte de la caricia también es física, pero la parte más importante, la que va más allá del instante en que se produce el contacto, es esencialmente inmaterial.
Cuando se trata de tatuajes, el color y la forma son muy importantes. Pero el color no importa en las caricias. Ni la forma tampoco, sin el contenido. Aún así, alguna mente deforme creerá pensar, todavía, que sólo son caricias aquellas que llevan el mismo color de su piel. Pobres imbéciles dementes… Guardemos un segundo de silencio en memoria de su capacidad para pensar y sentir como seres libres e iguales.
Tatuaje: ni la aguja ni la tinta pueden llegar hasta el corazón, sin matarlo.
Caricia: sale del corazón, llega hasta el corazón y, en ocasiones, lo mata cuando desaparece.
sábado, 23 de marzo de 2013
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